Puede que sea tarde ya, para pedirme que no te quiera,
Tan tarde que es probable que ya me ha tatuado tu nombre en mi cuerpo,
Y que no pueda dejar de imaginarme teniendo diálogos contigo,
O explicarte los suspiros que me provocan tus besos no dados.
Es posible que haya tratado de escribir esto, más de una vez,
Pero las letras se peleaban con tu imagen y no mantenía un orden que formara
Las palabras correctas, [pero es que esto en si ya es incorrecto].
La graciosa madrugada ya me ha alcanzado,
Y yo sigo sin dormir, alucinando esa sonrisa que ya había descrito antes, [la sonrisa que se te hace cuando piensas en ella].
Acomodada de distintas maneras,
Escuchando los ruidos que corroen las plantas que parecen silenciosas,
[Recuerdo haber sabido que te gustaban los árboles] mañana intentare plantar algunos,
Así cuando pases por casualidad tal vez elijas uno que nos pertenezca. [espero que no tardes mucho, se podría secar].